USURPACIÓN DE IDENTIDAD

 Infierno judicial de una joven suplantada

Una viguesa se ve obligada a ir 12 veces a juicio después de que un usuario de Cataluña usurpase su identidad en la web de compraventas

Wallapop, la popular plataforma de compraventa de artículos de segunda mano, se convirtió para Jessica en la puerta de entrada a un calvario judicial desde el día que intentó adquirir una Play Station. No llegó a hacerlo, pero dio demasiados datos al vendedor, que a partir de ese momento comenzó a operar con la falsa identidad de su frustrada clienta para engañar a muchos otros usuarios. La joven estudiante viguesa ha tenido que hacer frente a 12 causas judiciales. Fue declarada culpable en dos de ellas, antes de que la justicia reconociese su error y revocase sus condenas, lo que no la ha librado de hacer frente a otros diez juicios.

Jessica trata ahora de conseguir que el presunto timador pague por lo que hizo y cumpla una condena de seis años de cárcel por los presuntos delitos de estafa, usurpación de identidad y revelación de secretos. El juicio debería haberse celebrado en Vigo el pasado jueves, pero el hombre que la engañó, afincado en Barcelona, no compareció, por lo que la vista ha quedado suspendida hasta nueva fecha. La afectada tendrá que seguir esperando para ser resarcida, pero de momento no hay quien le saque el susto del cuerpo. “No he vuelto a comprar nada en internet”, se quejaba en los pasillos de los juzgados de Vigo.

Todo empezó en diciembre de 2015, cuando Jessica, entonces de 18 años, usó su DNI en un intento de comprar una PS4 que se vendía por 150 euros. Las exigencias del dueño, que le reclamaba por privado el ingreso del dinero en su cuenta, le hicieron desconfiar, pero ya era demasiado tarde: le había remitido una copia de su DNI, y con él le abrió la puerta a que se hiciera pasar por ella en Wallapop. Abrió un perfil con la identidad de su frustrada víctima, que utilizó para cometer en su nombre muchos otros timos como los que estuvo a punto de consumar con Jessica, solicitando el dinero por anticipado por una videoconsola inexistente.

El juicio debería haberse celebrado el jueves, pero el hombre que la engañó no compareció, por lo que la vista ha quedado suspendida hasta nueva fecha

A la viguesa comenzaron a llegarle citaciones desde los más diversos juzgados de España. Las dos primeras le supusieron sendas derrotas. Según su opinión, porque no se tomó el caso demasiado en serio y presentó su alegación por escrito y por correo, sin recurrir a un abogado. “Cuando me condenaron, me quería morir. Nunca más volví a comprar por internet. Incluso vinieron policías a mi casa para identificarme”, lamenta.

A partir de entonces, y ya con la ayuda de un letrado, destapó lo que en realidad estaba pasando: que pese a no haber adquirido la videoconsola, el presunto estafador se estaba saliendo con la suya utilizando su DNI. Fue así como logró la revocación de sus dos condenas y la absolución en el resto. Ahora la fiscalía reclama al principal acusado que también le abone los 3.750 euros que gastó en su defensa.

El hombre que suplantó su identidad es Sergio G. M. La Fiscalía pide 900 euros de multa por un intento de estafa para él y su cómplice, A. P. S., un hombre que padece una discapacidad psíquica y que, según el relato de la afectada, pudo haber sido manipulado y utilizado por el principal acusado. También estaba citado para declarar desde Barcelona por videoconferencia, pero al no presentarse el primero de ellos, no hubo juicio y la propia joven se quedó sin intervenir como testigo. Sergio G. M. tiene varias causas judiciales pendientes por otras estafas ‘online’, en juzgados de Madrid, Santander, Albacete, Ayamonte, Huelva, Valladolid o Corcubión.

La Fiscalía pide 900 euros de multa por un intento de estafa para él y su cómplice, que pudo haber sido manipulado y utilizado por el principal acusado

El escrito presentado por el fiscal sostiene que los dos acusados utilizaron la identidad de Jessica para cometer “otras muchas estafas” como la que trataron de cometer con ella. Frente a la petición fiscal de 900 euros de multa y el reintegro de las costas judiciales, el abogado de la joven, que ejerce la acusación particular, atribuye a los dos supuestos estafadores los delitos de usurpación de identidad y de revelación de secretos, por los que demanda una pena de seis años de prisión.

“Me quería morir”, asegura con dolor la joven viguesa. “ Usó mis datos, él recibía el dinero de las ventas y luego sus clientes me acusaban a mí. Se llegó a decir que él era la expareja de mi madre”, relata en referencia al principal acusado, para añadir que incluso dos víctimas de Galicia dejaron notas en el buzón de su vivienda “pidiendo explicaciones”. El caso queda pendiente de una nueva fecha para vista oral, en lo que Jessica espera que sea la última vez que pise un juzgado por culpa de la videoconsola que quiso comprar en Wallapop.